Nada es original. Toma de cualquier lugar que resuene con tu inspiración o que inflame tu imaginación. Devora viejas películas, nuevas películas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones al azar, arquitectura, puentes, señales de tráfico, árboles, nubes, cuerpos de agua, luz y sombra. Toma sólo aquello que hable directamente a tu alma. Si haces esto, tu obra será auténtica.
La originalidad no existe. La autenticidad no tiene precio.
Y no te preocupes por ocultar tu robo; celébralo si así lo sientes. En cualquier caso, recuerda estas palabras:
"No importa de dónde lo tomas, sino adónde lo llevas"


Entrada corta y buena en El sentido de la vida.

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